»
Inicio » Carnavales


Carnaval de Río

Periodo festivo que precede a la Cuaresma y que tiene lugar cada año en Río de Janeiro, en Brasil.

De origen portugués, heredero del entrudo, celebración que comenzaba el sábado graso, anterior al domingo de Quincuagésima, y terminaba el Miércoles de Ceniza.

El carnaval de Río nació en el siglo XIX, pero hubo que esperar a que se aboliera la esclavitud en 1888, y sobre todo a la década de 1930 para que se convirtiera en fiesta popular.

Hoy es un verdadero signo de identidad brasileña. Muy formalista —vigilancia policial, escuelas de samba especializadas, turismo y consumo— la fiesta actual se caracteriza por la suntuosidad de los disfraces multicolores y por una música con mucho ritmo, que hace bailar a todos los que la oyen. El placer sensual se celebra intensamente y el culto al cuerpo ocupa un lugar primordial en la ceremonia.

Desde hace varias décadas, el carnaval de Río de Janeiro no sólo es el más famoso y sino también el más intenso del mundo. Pero la mayor fiesta carioca plantea al gobierno brasileño las dificultades propias de los excesos y la permisividad.

En ese sentido, para frenar la diseminación del sida y reforzar la lucha contra el turismo sexual infantil, el Ministerio de la Salud lanzó la campaña ''Vístase, use siempre condón'', que prevé la entrega de más de 11 millones de preservativos en Río de Janeiro, Salvador y Recife durante el carnaval.

Y el impacto económico es gigantesco. A partir de las estimaciones totales de turistas en Brasil para todo el año, y del gasto promedio, se extrapola que en Río de Janeiro los visitantes de Carnaval podrían dejar unos $150 millones.

El Sambódromo es el escenario central del carnaval carioca. Tiene capacidad para unas 50,000 personas, que colman las graderías populares, camarotes privados y palcos. Allí se realiza el desfile de las 14 escolas de samba concursantes y las entradas más caras llegan a los $55. Pero los palcos o ''camarotes'' y los ''Hospitality Centers'' son alquilados a empresas brasileñas y multinacionales por precios que van de $70000 a $350000.

El caso brasileño es ciertamente incomparable desde el punto de vista de los ingresos y consumo, pero a su ritmo fueron varios los países que se decidieron a apostar al carnaval y a sus posibilidades turísticas.

En Río de Janeiro, una sola escola de samba puede incluir entre 3000 y 5000 bailarines que ensayan durante meses, en especial en los últimos cuatro antes de inicio del Carnaval. Los trajes son responsabilidad de decenas de costureras. Elegir el tema musical convoca a compositores que pueden presentar más de 50 partituras.

Mecánicos y artesanos preparan las carrozas, otros se documentan para asegurarse sobre el contexto de lo que preparan.

Es que el carnaval, aunque sea fiesta, para muchos es un trabajo a tiempo completo.