Muchas veces se supone que el bailarín que porta una máscara en una ceremonia se transforma o es poseído por el espíritu que habita o que representa la máscara. Se cree que algunas poseen grandes poderes y que son potencialmente peligrosas si no se tratan según los ritos adecuados. La confección de una máscara puede estar sujeta a reglas; por ejemplo, las máscaras de los iroqueses deben tallarse de la madera de un árbol vivo al que hay que consultar en una ceremonia para que conceda el permiso oportuno y después hacer una ofrenda de tabaco.
Las máscaras rituales por lo general representan deidades, seres mitológicos, espíritus benignos y malignos de antepasados, muertos, animales y otros seres que se cree que poseen poder sobre el género humano. Las máscaras de antepasados o de tótems (seres o animales vestigios de un clan o familia) son a menudo objeto de orgullo familiar. Cuando son consideradas como morada del espíritu que representan, llegan a ser obsequiadas con regalos y ceremonias.

